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Nariño: un tesoro natural por descubrir - Pacifico Colombia
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Nariño: un tesoro natural por descubrir

El departamento de Nariño es un tesoro para los amantes de la belleza. Reúne en su territorio todos los reclamos que los amantes de la vida al aire libre ansían visitar.

 

Yo nací en el Quindío y fui trasplantado a los diez años a las tierras del sur. Llevaba en mis ojos y en mi alma el paisaje cafetero hoy consagrado como patrimonio inmaterial de la humanidad por la Unesco, y me encontré con el encanto del minifundio y de los inmensos sembrados de trigo que, al impulso del viento, semejan un mar de tonos verdes y, en época de cosecha, de amarillos candeales.

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Siempre lo he dicho: el paisaje nariñense marcó mi adolescencia. La Federación de Municipalidades de la Exprovincia de Obando, que se encuentra al sur del departamento, reúne los municipios de Ipiales, Guachucal, Cumbal, Sapuyes, Pupiales, Gualmatán e Iles.

Esta región ofrece, para mí, el paisaje campestre más bello de Colombia y se trata del minifundio, pequeñas parcelas sembradas con papa, haba y cereales, y enmarcadas con cercas arboladas. En compañía de Ricardo Orbes recorro religiosamente cada año los caminos que nos llevan por todas las veredas, y nos detenemos en todos los rincones para hacer fotos memorables.

 

Nariño es tierra de volcanes: Chiles, Cumbal, Azufral y Galeras, en el sur del departamento, y en el noreste la cadena del complejo volcánico de Doña Juana-Cascabel y los volcanes Petacas y Las Ánimas. Todos los he subido. El Chiles marca frontera con Ecuador. Al Cumbal suben todavía los indígenas de la zona y bajan en las cabalgaduras, envueltos en frailejones, enormes cubos de hielo que arrancan a las entrañas del volcán. En las plazas de Cumbal, Aldana y Guachucal raspan el hielo, le añaden azúcar y anilina y así venden los deliciosos “cholados”. El volcán Azufral, el más bajo de todos, situado en los términos de Túquerres y que se puede visitar en un día, alberga en el cráter una laguna de intenso color verde esmeralda y convierte así al volcán en el más bello cráter del país.

 

Detrás del Azufral se levanta el cerro llamado Gualcalá o Dedo de Dios, enorme roca que parece horadar el cielo. Varias navidades las he pasado en el cráter del Azufral. Allí he plantado mi carpa nómada y en la tersura del cielo he visto los cielos más espectaculares tachonados de estrellas.

 

Lástima que ahora no se permita acampar allí debido a que no han faltado los campistas que no han respetado el entorno y han dejado basuras. Wilfredo Garzón, el conocido atleta de carreras de montaña, y el guía de montaña Andrés Morales me han acompañado en estas acampadas. Cerca de la Cruz, en el oriente del departamento y en términos del volcán Doña Juana, se encuentra la espectacular cascada de La Tajumbina.



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